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Uno de los conceptos más rabiosamente actuales de los últimos tiempos (que la RAE aún se empeña en no aceptar) es el del spoiler. Se ha vertebrado un culto en torno al mecanismo de destriparle una película al prójimo, que va desde el socorrido vídeo viral a las sorprendentes camisetas monotemáticas.

Ya comentamos de pasada en nuestro primer artículo cómo se divertían las distribuidoras cambiando el título de las películas norteamericanas que llegaban a nuestras salas. Unos y otros medios especializados en cine escriben de la creatividad al superpoder más (y mejor) que nosotros, que nos ceñiremos única y exclusivamente a los casos en los que un título desveló demasiado del largometraje al que acompaña.

Y pese a que ya existe un muy recomendable artículo que se dedica exclusivamente a este tema, vamos a rescatar (y a añadir) algunas de las títulos más chivatos de la Historia del Cine.

Porque, sí, este título de Roman Polanski puede que sea el más célebre…

… pero no es el único destripado por el distribuidor español, ni mucho menos.

Otro director que también hace doblete es Woody Allen, con una de sus comedias más célebres

… y con su debut como director en solitario, Toma el dinero y corre, rebautizado (o resumido, según se mire) en Argentina como:

El maestro del suspense también ha sufrido en sus carnes el spoiler con el título español de su célebre Vertigo, que adelantaba buena parte de la trama:

Hay una leyenda urbana que afirma que en México titularon Psicosis como ‘La madre era él‘. No hemos encontrado fotos, así que por nuestra parte la historia sigue sin corroborar. Lo que sí hemos hallado es otro curioso spoiler en la retitulación en este mismo país, concretamente de Thelma y Louise:

Por último, hemos querido reseñar La noche del cazador. Para los que no estén versados en el largometraje dirigido por el excelente actor Charles Laughton, resumimos: el protagonista es el malvado reverendo Harry Powell (Robert Mitchum), que va en pos de 10 000 dólares, escondidos nadie-sabe-dónde por un antiguo compañero de celda. Powell seducirá a su esposa, con la que contraerá matrimonio; y  quedará encargado de la tutela de sus dos hijos pequeños. Convencido de que los críos conocen el paradero del dinero, se desencadena un juego entre el gato y el ratón, padre e hijos, lobo y Caperucitas, que les llevará a un sorprendente clímax en el que, para sorpresa del espectador, se revela que el dinero está mucho más cerca de lo que nadie hubiera podido sospechar.

Salvo, tal vez, los espectadores suecos:

Antes de despedirnos, os ahorraremos el paseo hasta Google Translator, por si el cartel resulta poco revelador.

Otro día hablaremos de spoilers en los carteles.

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