Por qué ‘Blancanieves’ no podía ir a los Óscar

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Avisamos: este artículo es conspiranoico, y debe ser tratado con la misma seriedad que las teorías que aseveran las muertes reales en Holocausto caníbal, la maldición oriental que acabó con el hijo de Bruce Lee o la leyenda urbana en torno al Oscar de Marisa Tomei.

A primera vista diríase que Pablo Berger es un hombre afortunado. Con su Blancanieves ha arrasado en categorías grandes y pequeñas de los Goya (incluso en las más sospechosas), con merecidos premios para sus estupendas actrices (en especial a Maribel Verdú, pese a que muchos estuvieran más pendientes de su vestido) y con el ansiado galardón a Mejor Película Española del Año.

¿Por qué, pues, no ha pasado el filtro de la Academia de Hollywood como firme candidata al Oscar al Mejor Largometraje de Habla No Inglesa? Muchos no han tardado en poner de relieve las similitudes de la cinta de Berger con la anterior multipremiada cinta en Estados Unidos, The Artist. La arriesgada propuesta de un filme de corte mudo, clásico; en plena era del 3D y las revoluciones digitales en imagen y sonido era demasiado equiparable con el personalísimo proyecto del director vasco.

Pero… ¿y si el problema no fuera que Hollywood sospechara de una maniobra astuta para conseguir su gran premio por parte de Pablo Berger? ¿Y si estaban avergonzados, no por temor de un posible plagio, sino precisamente por el caso contrario?

En definitiva, ¿y si hubiera sido Hollywood quien, en su día, plagió a un semidesconocido director llamado Pablo Berger?

¿Hacemos un Torremolinos?

En 2008, Kevin Smith dirigió una película extrañamente alejada de su cine más habitual (de la imprescindible Clerks a la insuperable Dogma). Se titulaba ¿Hacemos una porno?, y constituía una suerte de comedia romántica gamberra protagonizada por Seth Rogen y Elizabeth Banks.

En el mismo orden de cosas, cinco años antes Berger firmaba su ópera prima en la gran pantalla, Torremolinos 73, una comedia dramática costumbrista que contaba con un gran elenco de actores españoles, entre los que destacaban Javier Cámara y Candela Peña en los papeles principales.

Parecen diferentes, ¿verdad? Sin embargo, nosotros trataremos de sostener a lo largo de este artículo que estas casi antitéticas películas… son exactamente la misma.

Empezaremos por el principio. Al comienzo de la trama de Torremolinos 73, tenemos a Alfredo (Javier Cámara) y a Carmen (Candela Peña, otra premiada en estos Goya), una pareja que malvive acuciada por las dificultades económicas…

alfredo y carmen

… al igual que Zack (Seth Rogen) y Miri (Elizabeth Banks), dos amigos (no pareja, ese será el fin de la película y uno de los escasos puntos discordantes con Torremolinos 73) que se enfrentan a continuos cortes de luz y agua dado el abundante número de facturas impagadas.

zack y miri

En ambas películas, la idea para salir adelante será sencilla: rodar un vídeo casero en el que la pareja aparezca haciendo el amor y conseguir lucrarse en el mercado pornógrafico. En el film de Berger, Alfredo tratará de convencer a su mujer Carmen después de haber sido persuadido por su jefe (Juan Diego)…

juan diego

… mientras que en la comedia de 2008, Seth Rogen tratará de convencer a Elizabeth Banks, después de haber sido persuadido por el novio de un antiguo compañero del instituto (Justin Long).

justin long

También las dos películas cuentan con un mismo personaje: el compañero de trabajo del protagonista, cuya incursión en el porno es o bien tímida o bien tangencialmente distinta. Es el caso de Fernando Tejero, que en Torremolinos 73 se dedica al bestialismo…

fernando tejero

… mientras que Craig Robertson es Delaney en ¿Hacemos una porno?, trabajador junto a Seth Rogen en la oficina de correo que se dedicará a ser director de casting para la gran película de los protagonistas, además de actor y cámara ocasional.

colega zack y miri

Porque, sí, el gran proyecto de ambas parejas será hacer una gran película… pero no sin antes labrarse cierta fama en los círculos X. Los primeros vídeos caseros de Carmen y Alfredo convertirán a la mujer en una estrella en el mercado de cine adulto nórdico, y llegará a ser reconocida por todas partes…

carmen reconocida

… poco más o menos la celebridad que alcanza Miri, cuando dos niños pervertidos la graban enfundada en “bragas de abuela” y lo suben a YouTube, hecho que también propicia que sea reconocida por todas partes.

miri en youtube

Por fin, ha llegado el momento de rodar la gran película. ¿Y qué mejor para los directores a la hora de demostrar su cinefilia (y su sentido del humor) que acudir a un clásico del séptimo arte y rodar su descabellada versión porno? Así, Alfredo dirigirá una versión X de El séptimo sello, protagonizada por Carmen

Comparativa entre la imagen de ‘El séptimo sello’ (izqda) y ‘Torremolinos 73’, cortesía del blog de Pere Koniec

… mientras que Zack rodará ‘La guarra de las galaxias’, una clara parodia hard-core de Star Wars, protagonizada por Miri.

la guarra de las calaias

Sin embargo, surge el conflicto en ambos casos cuando la mujer tiene que rodar su escena de sexo con otro miembro del reparto, que provocará la ira del protagonista y su decidido abandono de la casera producción. En Torremolinos 73, el interfecto será Mads Mikkelsen, más conocido por interpretar al villano Le Chiffre en Casino Royale

… y en ¿Hacemos una porno? el papel recae en Jason Mewes, el habitual partenaire de Kevin Smith en sus comedias que incluyen a los personajes de Jay y Bob el Silencioso.

jason mewes

Por último, pese a ciertas reticencias, ambas películas terminan con la pareja de nuevo unida y reconciliada; si bien Alfredo acepta que su mujer se acueste con la estrella (la moral de Hollywood lima bastante este aspecto, e impide que ambos personajes sean “infieles” a su amor). De hecho, Torremolinos 73 termina con una escena en los créditos, a modo de epílogo, como contando Qué-Fue-De-Ellos…

final torremolinos

… mientras que los chicos de ¿Hacemos una porno?… oh, bueno… ellos también.

final zack miri

12 tráileres de cine (que te ahorran ver la película entera)

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Los que seguís a menudo este humilde blog bien sabéis lo que nos gustan los spoiler y, más concretamente, los de las películas que se lo hacen ellas solas; desde despiadados distribuidores internacionales a los despistados compositores de la banda sonora.

Hoy queremos recoger los distintos tráileres que (hemos descubierto) revelan importantes giros de guión; y en muchos casos el final. Por lo que, aun si a estas alturas no queda lo suficientemente claro (¡Alerta spoiler!); y dado el importante número de vídeos que tenemos, comenzamos… ¡ya!

12. Rescate

Lo que cuenta la película: Unos codiciosos secuestradores exigen un elevado rescate por el hijo del adinerado personaje al que da vida Mel Gibson. Si bien nuestro héroe colabora con la policía al principio de la película…

Lo que destripa el tráiler: Gibson ofrecerá en el minuto 1:36 el mismo dinero durante una entrevista televisiva a modo de recompensa por la cabeza de los malvados, con la confianza de que los raptores se empiecen a traicionar unos a otros.

11: El código da Vinci

Lo que cuenta la película: El profesor Robert Langdon (Tom Hanks) investiga el críptico asesinato de Jacques Saunière, con la ayuda de la nieta del finado, Sophie (Audrey Tautou). Tras una serie de pistas que llevan a un misterioso críptex, la pareja, acosada por la policía y los malos, buscará ayuda en el amigo de Langdon Leigh Teabing (Ian McKellen)…

Lo que destripa el tráiler: … que es uno de los malos de la función. El tráiler nos muestra en el minuto 1:47 el clímax de la cinta, en el que Langdon arroja el críptex al aire, y Teabing suelta sus muletas tratando de cogerlo. Muy brevemente se puede intuir al lado del villano a Sophie, de rodillas; en una clara posición de rehén que permite sumar dos más dos con facilidad al espectador más inocente.

10. Náufrago

Lo que cuenta la película: el empleado de FedEx Tom Hanks sufre un accidente aéreo que le confina en una isla desierta. Obligado a valerse de las técnias más rudimentarias para sobrevivir, nada parece indicar que el protagonista consiga salir por su propios esfuerzos…

Lo que destripa el tráiler: no solamente sabemos que, en efecto, nuestro héroe logra volver a la civilización; sino que además cuánto tiempo ha pasado desde su catástrofe (1:50). Más aún, el tráiler se cierra con la misma escena que la película (2:05); en la que Tom Hanks mira a cámara y, tras él, se extiende una desierta carretera.

9. Lo que la verdad esconde

Lo que cuenta la película: Un matrimonio (Harrison Ford y Michelle Pfeiffer) ve peligrar su estabilidad cuando la mujer se empieza a convencer, progresivamente, de que en su casa habita un fantasma. ¿O acaso está perdiendo la cabeza?

Lo que destripa el tráiler: El fantasma es una antigua amante del marido. En el minuto 1:17, tal cual. El por qué está muerta no se nos dice (gracias a Dios), pero nos permite empezar a intuir por dónde van los tiros y (vaya por Dios) quién se erigirá como el malo de la función.

8. Quarantine

Lo que cuenta la película: el asedio de unos salvajes rabiosos sedientos de sangre a una comunidad de vecinos, mientras un reportaje televisivo tiene lugar en el interior; que provocará una matanza en la que, pese a todo, la cámara nunca deja de grabar…

Lo que destripa el tráiler: más que un remake, un calco (en todos los sentidos) de nuestra aplaudida REC; al igual que en Náufrago la última escena del tráiler (1:20) es la de la película, en la que la sufrida reportera protagonista se ve arrastrada, hacia la oscuridad, por la fuerza demoníaca que ha hecho estragos en el edificio.

7. Infierno blanco

Lo que cuenta la película: un grupo de petroleros sufre un (otro) accidente aéreo, y comandados por un experto cazador (Liam Neeson) se enfrentan a la supervivencia, acechados por una manada de lobos hambrientos. Por supuesto, y para que la cosa no decaiga, el grupo irá perdiendo miembros uno a uno…

Lo que destripa el tráiler: … hasta que solo queda Liam Neeson, y se enfrenta a puñetazos con el lobo alfa. Literal. No nos lo hemos inventado. Comprobad el minuto 1:44 si queréis… y podréis decir que habéis visto la película. Porque este no es (tristemente) el clímax de la cinta… si no el final. La película, una vez más, termina donde el trailer, y no vemos nada de la pelea más que el resultado de quién gana. Sin embargo, no os lo diremos porque bastantes spoilers os quedan por delante. Si queréis saberlo, ved la película. O el tráiler por segunda vez. No importa.

6. Terminator Salvation

Lo que cuenta la película: Mientras John Connor (Christian Bale) lidera la resistencia, un antiguo condenado a muerte (Sam Worthington) despierta después de que Skynet se haya rebelado y el Día del Juicio Final haya llegado. Tras salvar a un joven Kyle Reese (Anton Yelchin) de las máquinas, el reo se convierte en aliado de la Resistencia de John Connor, pese a guardar dentro de sí un secreto que nadie podría adivinar.

Lo que destripa el tráiler: Excepto los que hayan visto ya el tráiler, y hayan prestado especial atención al monólogo a partir del 2:28 (e incluso, un poco más adelante, a otra escena en el minuto 3:34). De este modo se revela doblemente el gran giro de guión de la película: Worthington es, en realidad, un Terminator.

5. Ojos de serpiente

Lo que cuenta la película: Nicolas Cage interpreta a un detective que en un combate de boxeo asiste al asesinato del Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Con la ayuda de su mejor amigo (Gary Sinise), empieza a desenredar las claves de una gran conspiración que revela mucho más de lo que se puede sentir a simple vista.

Lo que destripa el tráiler: Como, por ejemplo, que el combate estaba amañado (1:19). O que el verdadero objetivo era la acompañante del Secretario (1:29). Dos importantes vueltas de tuerca, que solo nos salvan de la identidad del malo (si es que a estas alturas uno no lo deduce ya…)

4. Misión a Marte

Lo que cuenta la película: Un grupo de astronautas viajan al Planeta Rojo después de recibir las primeras noticias de que hay agua en Marte. Sin embargo, un gran secreto reside en la superficie de este planeta…

Lo que cuenta el tráiler: Nah, el origen de la vida. Sin más. Lo más curioso es que no se nos presenta una imagen especialmente reveladora… sino que son los mismos intertítulos narrados por la voz en off los que nos brindan el spoiler. La gran revelación se torna dolorosamente obvia en el minuto 1:28. Otra película de De Palma salvajemente destripada.

3. Juegos salvajes

Lo que cuenta la película: el profesor de instituto Sam Lombardo es acusado por una de sus alumnas de violación. Con todo en su contra, Lombardo se enfrenta a la condena y la humillación en su comunidad, pero es posible que otra alumna tenga las claves de la verdad.

Lo que destripa el tráiler: Siendo honestos, resulta imposible registrar en un vídeo de 2:26 minutos todas las piruetas por las que gira la historia de esta película. Sin embargo, el tráiler se permite revelar tranquilamente más de una hora de metraje; en concreto, que la acusación es un montaje entre las tres partes implicadas (1:22), y los sucesivos juegos de lealtades que jalonarán el desenlace de la cinta, hasta que al final terminen de una manera determinada (aunque no supondría mucha diferencia que finalizaran de otra radicalmente opuesta).

2. Deuda de sangre

Lo que cuenta la película: Clint Eastwood es un rudo policía llamado Clint Eastwood que recibe un transplante de corazón de la última víctima de un asesino en serie. Impelido a volver al FBI, Eastwood no se detendrá ante nada para dar caza a un cruel psicópata, que puede estar más cerca de él de lo que cree:

Lo que destripa el tráiler: En este caso, más que destripar, el tráiler refriega, restrega y casi grita la identidad del malo de la película, en los minutos 0:07, 0:22 y 0:24…

1. Arlington Road

Lo que cuenta la película: Jeff Bridges empieza a sospechar que su vecino, Tim Robbins, es un peligroso terrorista. Todas las pruebas que reúne no parecen suficientes, ni mucho menos conclusivas: ¿es su vecino una auténtica amenaza para el país? ¿O tal vez se nos está retratando la paranoia del americano medio?

Lo que destripa el tráiler: nos da mucha pena que este tráiler eche por tierra una de las películas favoritas de quien escribe estas líneas. De este modo, uno de los finales más impactantes (y recomendables) de una película de los años 90, puede verse significativamente mermado cuando ante la disyuntiva que impide al espectador terminar de ponerse del lado de Bridges (o en su contra) se resuelve a golpe de plumazo. Solamente diremos, para terminar, y si de verdad no queréis disfrutar de tan estupendo filme: minuto 1:55

3 actores con grandes cambios físicos (que determinaron sus roles en el cine)

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En un mundo como el de Hollywood, donde la imagen lo es todo, resulta curioso ver cuánto pueden llegar a cambiar, según pasan los años, algunos de los famosos más representativos del séptimo arte.

Pero no nos engañemos. Este no es uno de esos posts. No, aquí hemos querido escoger tres cambios físicos muy puntuales, bien distintos a las habituales listas, con un objetivo claro. El mismo que ha estado presente en este blog desde su creación.

La meta final es que los habituales lectores (y en cuanto a los nuevos, ¡hola y bienvenidos!) puedan comprobar, al llegar a casa, que los hechos aquí expuestos se revelen claramente, de acuerdo a la información aprendida, en sus películas favoritas. De este modo, nuestros sagaces seguidores se verán descubriendo detalles que en un primer vistazo les pasaron desapercibidos.

Por lo tanto, nuestros tres actores protagonistas del artículo han experimentado notorios cambios físicos a lo largo de su carrera, como ya avisamos en el título, y sin estar plegados a las inflexibles exigencias del guión (que propiciaron drásticos desequilibrios de peso en actores tan versátiles como Robert de Niro o Christian Bale, entre otros). Pero esto no es todo, ya que las metamorfosis han determinado su casting en roles concretos. Estos roles, y ahí radica su única e irrepetible magia, no estarían registrados en las filmografías de las estrellas… de no ser por los susodichos cambios físicos.

Y con todo esto lo suficientemente claro… empezamos.

3. Marlon Brando

La entrada final que ha hecho posible este artículo, y la primera que podéis leer, ha sido una aportación vía Twitter de Beatriz Olandía (a quien os recomendamos fervientemente seguir), y que nos ha permitido llegar al mínimo autoimpuesto por cada post.

El renombre que tiene Marlon Brando (protagonista indiscutible de una de las películas mejor valoradas de la Historia del Cine, e intérprete de varios de los clásicos más memorables) impide que cuaje del todo con el propósito del post. Pese a todo, y dado el carácter de varios de sus últimos papeles, podemos servirnos del mítico intérprete para nuestro esclarecedor propósito.

De modo que Brando empezó en el cine desenvolviéndose con soltura en sus papeles de galán más escultural, desde el Stanley Kowalski de Un tranvía llamado deseo

… al inmejorable Terry Malloy de La ley del silencio

… pasando por el también reseñable Marco Antonio de Julio César.

Sin embargo, la apariencia física de Brando empezó a variar conforme avanzaban los años (y no solo por los inevitables estragos de la edad). El actor experimentaba una insana adicción por la comida que se traducía en continuos reajustes de las prendas de ropa que debían lucir sus personajes.

Su compañero de reparto en El rostro impenetrable (que el bueno de Marlon también dirigía), Karl Malden, afirmó públicamente que Brando podía llegar a cenar dos filetes, patatas, dos tartas de manzana con helado [la gran debilidad del actor] y un litro de leche, una dieta nada saludable que imponía cambios en el ropaje del protagonista día sí y día también.

La leyenda también cuenta que, durante este rodaje, cuando se celebró el cumpleaños de Brando; el equipo no solamente le regaló un cinturón con la tarjeta Esperamos que encaje, sino que además colocaron una señal en la tarta que rezaba No alimenten al director. Aviso fútil, pues el goloso de Brando se tomó hasta cuatro trozos del suculento pastel.

Su siguiente proyecto no fue mucho mejor. En Rebelión a bordo Brando engordó hasta 20 kilos (de acuerdo a nuestra periodista favorita) y rompió hasta 52 pares de pantalones, sin contar los repuestos… que también terminó por destrozar, si bien en esta escena nada parece indicar sus posteriores excesos, que tantos problemas de salud le acarrearían en los años venideros.

A lo largo de su versátil carrera, el problema de Brando con la comida lastró, significativamente, la caracterización de algunos de sus personajes, e impidió que siguiera la estela de otros divos de su época, como Paul Newman o Jack Lemmon, en roles dramáticos de cierta relevancia (e incluso en primera línea del reparto).

Así tenemos La isla del Dr. Moreau, en la que en esta involuntariamente hilarante escena Brando interpreta la Polonaise de Chopin

… la casi desconocida comedia Asalta como puedas

… o The Score (Un golpe maestro), su despedida oficial de la gran pantalla.

Únicamente Coppola, en su Apocalypse Now, quiso sacar partido de la notoria obesidad de Brando para el icónico personaje del coronel Kurtz. Coppola no dejó de mostrar la auténtica envergadura del actor, e incluso llegó a exagerarla un tanto; para darle ese aspecto brutal y salvaje, y se preocupó de que la cámara enfocara con insistencia la parte más prominente del vientre de la estrella. Pese a todo, Coppola no dudó en ocultar convenientemente entre sombras a Brando para la escena más importante de la película, con el fin de que su tamaño no restara fuerza o seriedad a su contundente monólogo.

2. Rafe Spall

¿Quién es Rafe Spall? Muy pocos caerán en la cuenta de que el simpático escritor que detona la trama en La vida de Pi

… fuera el mismo gordito, canalla y respondón, que amargaba a Shaun (Simon Pegg) en la más que recomendable Zombies Party.

De este modo, y siguiendo el camino inverso al que recorrió Brando, Spall ha conseguido que el perfil medio del papel que se le encomienda varíe sustancialmente. Y todo ello gracias a (o por culpa de) un canon de belleza imperante en Hollywood tan afianzado como cruel.

Spall pasó, pues, sus primeros papeles tal y como se le puede ver, junto a Orlando Bloom, en The Calcium Kid

… o, un año después, en Hooligans.

Tras su visible pérdida de peso, Rafe Spall estaba prácticamente irreconocible en la (no-oficial) segunda parte de Zombies Party, Arma fatal

… y los mismos tiros iban por otra de sus más recientes interpretaciones, uno de los papeles secundarios en la anticipada Prometheus.

1. Alexis Arquette

Aquellos que sean más cinéfilos habrán oído, visto o leído en unos títulos de crédito el apellido Arquette. El trío de gracia del quinteto de hermanos (siendo Richmond el menos conocido) se compone de David, Rosanna y Patricia. Y sin embargo, nadie tiene en toda su filmografía una escena más característica e inolvidable que Alexis. Concretamente, esta.

Por si seguís preguntándoos quién es nuestro protagonista, os congelamos la imagen:

Sí. Alexis Arquette es el actor que, al principio de la película, sale del baño, dispara contra John Travolta y Samuel L. Jacksony les deja sin un rasguño.

Sin embargo, en un momento de su vida Alexis Arquette sintió que no estaba siendo sincero consigo mismo, en el nivel más personal posible. Por ello, decidió cambiar de sexo y someter a su cuerpo a todas las operaciones quirúrgicas necesarias.

Su resolución le ha convertido en uno de los iconos transexuales más específicos en el séptimo arte, y sus papeles pasaron de las iniciales variaciones entre travestismo e insinuación homosexual al ya asumido carácter “trans” del actor (hoy actriz).

Así, hemos podido verle, antes de su operación, en la última adaptación de la novela de John Steinbeck De ratones y hombres

… travestido, en El chico ideal

… maquillado como gótico, en La novia de Chucky

…. y ya totalmente operado, en un breve cameo de la serie televisiva Californication.

californication alexis arquette

3 películas rodadas sin el consentimiento de los actores

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No os reprocharemos que no recordéis la prometedora aunque decepcionante Bowfinger, el pícaro. En ella, Steve Martin interpretaba a un decadente productor de cine que trataba de rodar su nueva película con el actor de moda del momento, encarnado por el mayor gimnasta facial del séptimo arte (con perdón de Jim Carrey): el desatado Eddie Murphy. Cuando la estrella se niega a protagonizar el despropósito de Martin, éste no se desanima y resuelve grabarlo en su cotidianeidad, de tal modo que consigue su propósito a partir de distintas (y disparatadas) escenas en las que el propio actor no sabe que está actuando.

Esta original premisa, diluida en parte por culpa a las concesiones de las muecas más previsibles de la parejita de cómicos, y un guión que no perdona los tópicos más adocenados, permitía una ácida sátira contra todo el sistema de Hollywood, amén de ciertos guiños cargados de malicia y encaminados a los directores para los que “todo vale” a la hora de conseguir su ansiada obra maestra.

Si bien algunos sitios web (y nosotros algún día dedicaremos un artículo al respecto) recopilan las mejores escenas improvisadas del cine, desde El juego de Hollywood queremos dar un paso más. ¿Y si los cineastas decidieran, como Bowfinger, traicionar del todo la confianza de los intérpretes y engañarlos por puro capricho o para evitar las socorridas desavenencias artísticas?

En este post os traemos tres filmes clásicos de la Historia del Cine que fueron así rodados. ¡Cuidado si vais por la calle y os están grabando, o podréis protagonizar la próxima película de Ridley Scott!

3. Blade Runner

Avisamos de que la siguiente entrada, a diferencia de las dos posteriores, contiene un hermoso spoiler. Si no habéis visto Blade Runner y queréis manteneros a salvo para gozar viendo naves arder más allá de Orión, sentíos libres de saltar a los otros dos puntos. Os prometemos que no tendréis más sorpresas. ¡Avisados quedais!

Blade Runner supone, junto a Alien, el octavo pasajero y tal vez Gladiator, una de las cotas más altas dentro del cine de su polifacético realizador, Ridley Scott. Adaptación libre de una novela del maestro de la ciencia ficción, Philip K. Dick, la historia se enmarca en la persecución que el detective Rick Deckard (Harrison Ford) hace de cuatro robots replicantes, comandados por Roy Batty (Rutger Hauer) e infiltrados entre la población civil, tras fugarse de sus campos de trabajo con el objetivo de encontrar a su Creador.

Su hipnótico, absorbente, irrepetible e inolvidable final se ve empañado por un absurdo añadido en off de Deckard, tratando de entender el por qué de los últimos actos de Batty (y fracasando miserablemente en el empeño), pero dejando en el aire una de las cuestiones más interesantes y que más tinta han hecho correr en los últimos años.

¿Y si Rick Deckard fuera un replicante? Numerosas pistas diseminadas a lo largo del metraje invitan a pensar que así era, e incluso Scott ha confesado en alguna entrevista que su intención primera era reflejarlo de este modo. Todos parecían estar de acuerdo con ello.

Salvo, tal vez, los protagonistas.

Porque tanto Harrison Ford como Rutger Hauer no compartían la idea de convertir al personaje protagonista en un replicante. Según la autobiografía de Hauer, el actor consideraba que se perdía todo conflicto ‘hombre vs. máquina’ implícito en el clímax de la cinta. Según Ford, cuyas continuas desavenencias con el director le llevan a apenas hablar de la cinta (inundado por los malos recuerdos y la inicialmente desfavorable aceptación crítico-comercial en Estados Unidos), el propio director se habría comprometido verbalmente con él a no introducir este giro de guión.

Scott se lo pensó mejor después, traicionó a los dos actores y rodó el final que, desde el principio, tenía en mente. En entrevistas posteriores, no obstante, Ford suavizó un poco el concepto y se manifestó en contra de la voz en off del final, aunque sigue convencido, pese a la fiebre generada por esta original conclusión, de que fue un error no dejar a Deckard como lo que él creía que era: un ser humano más.

2. ¿Teléfono rojo? ¡Volamos hacia Moscú!

Aun siendo un ser humano normal y corriente, Stanley Kubrick estaba más cerca de la figura del genio desquiciado que cualquier otra persona en aquella época. Conocido por su puntillosa dirección (pese a que nosotros ya le hemos cazado algún que otro gazapo), su control sobre los actores a los que dirigía se desató mucho antes de maltratar a estrellas tan dispares como Malcolm McDowell, Shelley Duvall o Matthew Modine, entre muchos otros.

La locura de Kubrick ya está claramente manifiesta en ¿Teléfono rojo? ¡Volamos hacia Moscú! La sátira política sobre la guerra nuclear en un momento histórico en el que las naciones no estaban para bromas partía de la novela Red alert, escrita por Peter George en 1958 y en la que las risas brillaban por su ausencia.

Porque la película motriz no era, bajo ningún aspecto, una comedia; y Kubrick decidió engañar a sus actores (a varios de ellos) contratados para rodar un drama, de manera que no se retiraran de la producción si caían en la cuenta del género en el que en verdad estaban trabajando.

La principal víctima fue George C. Scott. El villano de El buscavidas pretendía dar a su personaje (un general norteamericano decidido a acabar con las resistencias soviéticas a golpe de bombazo) una interpretación suave y comedida, y sin embargo en la película le vemos sobreactuar y exagerar como si se estuviera dejando la vida en ello. ¿Cómo pudo convencerle Kubrick?

No lo hizo. Es más, la mentira de Kubrick fue tan flagrante que aún hoy a nosotros nos cuesta creer que los intérpretes se la tragaran. El director encomió a los actores a que se relajaran antes de rodar las escenas de gran tensión dramática exagerando sus reacciones, quitándoles hierro y, en definitiva, ensayando las locuras antes de actuar en serio. Todo esto, según la biografía del posteriormente célebre James Earl Jones (sí, el hombre negro enorme que le puso voz tanto a Darth Vader como a Mufasa), también presente en el reparto de la película. Jones narraba además cómo George C. Scott consideraba una estupidez este método de rodaje, aunque, como se puede comprobar, terminó cediendo a las presiones del director.

Sin embargo, cuando Scott vio cómo le habían embaucadojuró que nunca volvería a trabajar con Kubrick. Fue el único que se tomó tan a pecho el engaño cuando conoció la verdad… que es más de lo que se puede decir de Slim Pickens. El mítico actor que pasaría a la inmortalidad por su imagen montando el artefacto nuclear como si fuera un cowboy nunca supo, según el crítico e historiador Roger Ebert, que lo que estaba rodando era una comedia.

Como hemos dicho antes, resulta tan inverosímil que parece imposible de creer. ¿Acaso es posible un engaño aún más elaborado, y que la víctima tarde auténticas décadas en darse cuenta?

1. Ben-Hur

Sí. Es posible.

Cuando William Wyler emprendió su segunda (y más conocida) versión de Ben Hur, la novela de Wallace Lewis, se rodeó de un nutrido grupo de guionistas para conseguir una adaptación tan colosal como sólida.

Entre ellos, se contaba el refinado Gore Vidal, que ganó repercusión posteriormente gracias a sus distintas colaboraciones en el campo del cine, el ensayo o la Literatura. Fue precisamente Vidal quien quiso aportar una novedad a la historia sobre las aventuras en Jerusalén de Judá Ben-Hur. Y, más concretamente, sobre la relación con su amigo de la infancia y posterior enemigo mortal Messala.

Vidal no veía lo suficientemente creíble que Ben Hur y Messala pasaran unos minutos al principio de la historia discutiendo sobre política y tras ello se odiaran durante el resto de la trama. Necesitaba un motivo más sólido para que la prolongada amistad se viera traicionada con tanta virulencia. Y lo encontró.

El guionista quería añadir un matiz homosexual a la relación entre Ben Hur y Mesala, que implicara que ambos habían sido amantes con anterioridad a los sucesos mostrados en la película; y que Messala quería retomar el idilio, mientras que Ben Hur no estaba por la labor. Gore Vidal le contó sus impresiones a Wyler, que, después de mucho pensarlo, aceptó con la condición de que Charlton Heston (que, como sabrá cualquiera que haya visto la película, interpretaba a Ben Hur) no notara, bajo ningún concepto (recordamos que Heston era uno de los actores más conservadores de Hollywood, como demuestra su militancia en la célebre Asociación Nacional del Rifle) el apaño. Si Heston hubiera sabido el trasfondo amoroso latente en la escena inicial de la película, probablemente se hubiera negado a convertirse en Ben Hur.

El siguiente para convencer en la lista era Stephen Boyd, la estrella que interpretaba a Messala, y que también entró en el juego. El truco radicaba en que Boyd haría su papel totalmente consciente de los sentimientos amorosos de Messala hacia Ben Hur, mientras que Heston solamente hablaba con lo que él consideraba su “amigo de la infancia”, del mismo modo en el que Ben Hur trataría a Messala si su decisión fuera olvidar el noviazgo que ambos hubieran mantenido en el pasado. Vidal reveló todo el pastel en el documental The Celulloid Closet en 1995.

No fue sino hasta entonces cuando Heston se enteró de todo. Montó en cólera y acusó a Vidal de mentir y de resentido; ya que, según el actor, Vidal tuvo muy poquita cancha a la hora de hacer los cambios que tenía intención de plasmar en el guión de Ben Hur. Lejos de achantarse, Vidal contraatacó citando determinados pasajes de un libro, que reconocían sus contribuciones a la película de Wyler y al guión particular.

Ese libro era, precisamente… la autobiografía de Charlton Heston.

Por qué no ver ‘Los miserables’ (con la lista de canciones delante)

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No os queremos engañar: nos ha gustado (¡mucho!) la nueva adaptación cinematográfica de Los miserables. Desde el equilibrio que demuestra el pulso estilístico-narrativo característico de su solvente director hasta Samantha Barks. Sin embargo, hay que tener cuidado si tratamos de averiguar algo más sobre las canciones que se escuchan a lo largo de la trama. O, por lo menos, procurar tener ya vista la película.

En su día, ya os hablamos de los títulos spoiler que revelaban demasiados datos del argumento. Evidentemente, Los miserables salva este escollo con creces, pero en una película hay muchas otras maneras de destripar el final.

Este artículo (del que sobraría avisar: ¡Alerta spoiler!se centra en uno de estos tropiezos; y, de manera significativa, uno del que los musicales salen especialmente mal parados.

Resulta frecuente que, cuando los compositores de cine quieren titular el tema musical que acompañe a una escena de la película en cuestión, se sirva de una breve descripción de dicha secuencia. Sin embargo, ¿qué pasa cuándo los detalles de dicha escena se revelan sin ningún esmero?

Entonces nos encontramos con el spoiler… dentro de la banda sonora.

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En efecto. La carátula posterior del disco revela el modo de morir del personaje interpretado por Russell Crowe. Esta información, inofensiva cuando aparece en los créditos al final de la película, puede ser letal para aquellos que decidan adquirir la música a priori… y con solo dos palabritas se nos ha conseguido destripar una superproducción de dos horas y media.

Hemos indagado en qué otras películas ha sucedido esto… y aquí os traemos los resultados. ¿Os atreveréis a volver a mirar siquiera un compact disc?

De entre todos los giros de guión que jalonan la franquicia de Harry Potter, uno de los más impactantes es la muerte de un personaje clave de la saga al final de la sexta parte. Este spoiler, que sobrecogió a millones de lectores (y a otros tantos espectadores) no debió resultar muy sorpresivo para quien ya se sabía el dato. La culpable del destripe fue la banda sonora, que se permitió hasta tres títulos chivatos en su lista de reproducción, dos de ellos dirigidos al inesperado giro final:

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El gran maestro de este cruel deporte es John Williams. El afamado compositor ha desempeñado su habilidad para el fino spoiler hasta en tres de las seis entregas de la monumental Star Wars. Así, nos encontramos con una doble sorpresa en el disco de La amenaza fantasma

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… otra en el correspondiente al episodio IV, inicialmente titulado en España como La guerra de las galaxias

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… y una más, de nuevo por triplete, en El retorno del jedi:

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También hemos encontrado una canción “revientatramas” en la BSO de El Álamo. No debe resultar muy asombroso para el espectador americano medio, o incluso para quien tenga una mínima noción de la historia de Estados Unidos… pero igualmente este tema de Carter Burwell es, para todos los demás, un bien hermosote spoiler:

Para terminar queremos dejaros con la banda sonora al completo de Thor. Por el número de temas, los títulos descriptivos y lo escasamente original de la trama (decir que al final gana el bueno en una película de superhéroes tiene bien poco de spoiler) podéis leeros rápidamente la carátula… y seguiréis al milímetro el devenir dramático de la cinta.

TSD Back Cover

3 delirantes curiosidades de las matrículas en Hollywood

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Entre los más entusiastas coleccionistas de gazapos (ya saben, esos despistes que solo los más perspicaces detectan en las películas) destaca, con honores, la segunda parte de la pirotécnica saga Misión Imposible (2000, John Woo). A su desproporcionado número de pifias, errores de guión e incluso geográficos (el espectador español jamás podrá olvidar esas irrepetibles fallas en Sevilla); hace honor esta trepidante escena, contenedora de dos gazapos considerables.

Los lectores más perspicaces (basta con que se hayan fijado en el título de este artículo) ya intuirán por dónde van nuestros tiros. Pero, por si acaso la imagen es demasiado rápida; os ayudamos dándoos la imagen del minuto 0:27.

5 en vez de 4 mision imposible 2Sí. Los coches españoles de la película tenían cinco dígitos en la matrícula, un número más del correcto para una placa que realmente fuese del país.

Pero esta no era la única pifia. Observad cómo, en el minuto 1:29, la matrícula sale al revés, un patinazo claramente debido a que la escena se ha rodado en orden inverso y luego se ha montado por el final:

matricula al reves mision imposible 2Estas simpáticas chapuzas nos han llevado a pensar: ¿de qué otras maneras ha tratado el séptimo arte a las matrículas de los coches? Los resultados están ahí (aunque no son fáciles de ver) y hoy en El Juego de Hollywood os traemos las tres mejores curiosidades:

3. Una misma matrícula puede aparecer en películas (muy) distintas

En efecto, como el más espabilado podría deducir, hay muchas menos matrículas que coches en todos los largometrajes de Hollywood… por lo que resulta inevitable que, antes o después, una placa automovilística sea reutilizada (¡por no hablar de lo que ahorra en gastos!).

La más famosa de todas las matrículas, 2GAT123 (que cuenta hasta con su propia página en Wikipedia) se ha asomado por una amplia variedad de películas. Y bien versátiles.

Así, la podemos ver en la policíaca Superdetective en Hollywood II (1987, Tony Scott)

2gat123 superdetective en hollywood 2… en el discreto drama Cadena de favores (2000, Mimi Leder)…

2gat123 cadena de favores… en la multipremiada Traffic (2000, Steven Soderbergh)…

2gat123 traffic… en la independiente Amor loco, amor prohibido (2001, John Stockwell) (que en esta escena podemos ver en torno al minuto 3:20)…

2gat123 amor loco amor prohibido… en la inclasificable Mulholland Drive (2001, David Lynch)…

2gat123 mulholland drive… e incluso en series de televisión de culto, como el fenómeno de HBO Curb your enthusiasm, entre muchísimas otras.

2gat123 curb your enthusiasmPese a todo, 2GAT123 no es la única matrícula que decide escaparse de su película y pasearse por otras (aunque a estas alturas, a saber cuál era su film original). Algunas veces, este fenómeno se repite en modo de homenaje; como el que le brindó Quentin Tarantino, allá por 2007, en Death Proof

jjz109 death proof… al Ford Mustang que el mítico Steve McQueen hacía rodar (y botar) en la no menos mítica Bullitt (1968, Peter Yates).

jjz109 bullittPor otra parte, nos cuesta entender un poco más el homenaje que se dedica desde el vehículo de Olivier Martínez en la película S. W. A. T.: Los hombres de Harrelson (2003, Clark Johnson)…

2waq233 swat

… a la comedia Scary Movie 2 (2001, Keenen Ivory Wayans), en la que Anna Faris tiene un coche con… sí, esa misma matrícula.

2waq233 scary movie 2

No queremos terminar este apartado sin nuestro particular guiño a otra matrícula que siempre ha vivido a la sombra de 2GAT123: RFK575. Por solo citar tres ejemplos, tenemos este código en otra saga de adolescentes y sustos (más seria que la arriba mencionada)… Destino final (2000, James Wong).

rfk575 destino finalAunque también la tenemos en la desatada Zoolander (2001, Ben Stiller)…

rfk575 zoolander… y en Memoria Letal (1996, Renny Harlin), en la que Samuel L. Jackson utiliza como señuelo un coche con… ¿qué matrícula?

rfk575 memoria letal

2. Una sola matrícula puede aparecer en coches muy distintos (dentro de la misma película)

Este es un caso extraño, del que tenemos tan solo dos ejemplos (¡aceptamos aportaciones!) Resulta asombroso cómo una película puede llegar al extremo de reciclar sus propias matrículas, confiando en que el espectador no lo vislumbre o no llegue a percibir el detalle barato. Y con frecuencia se le escapa.

Desde El Juego de Hollywood, somos pioneros en todo Internet (no hemos encontrado a nadie que lo haya apuntado antes) a la hora de señalar este caso en otra película de Samuel L. Jackson: Sin motivo aparente (2002, Bob Rafelson). En el largometraje tenemos esta matrícula, que se puede ver en un coche de relleno durante un momento puntual de la trama…

e2l103 sin motivo aparente 2… y reaparece al final, en otro contexto, en otra carretera… y sí, en otro coche.

e2l103 sin motivo aparente 1Buceando por la Red para encontrar casos análogos, solamente hemos podido dar con uno: en la oscarizada No es país para viejos (2007, Ethan CoenJoel Coen), que YouTube tiene el gusto de ofrecernos completa, podemos ver en un primer momento, muy escondida, en el minuto 1:01:17

350 r2h no es pais para viejos 1… la misma matrícula del coche que Javier Bardem conduce al final de la cinta (en torno al minuto 1:47:15).

350 r2h no es pais para viejos 2

1. Un mismo coche puede llevar matrículas muy distintas

Ah, el raccord. Esa continuidad de escenas que tan de cabeza pueden traer a los directores (y al script), que a la vez constituye la delicia para ávidos buscadores de gazapos y blogs de curiosidades (¡como nosotros!). Sí, estos saltos de la lógica han conocido sus víctimas también en las matrículas de los vehículos.

Tomemos como ejemplo la película más automovilística que probablemente exista hasta la fecha: The Italian Job (2003, F. Gary Gray). Y en concreto, esta escena:

Seguro que a estas alturas los que hayan llegado hasta aquí tienen bien entrenados los ojos para haber localizado el gazapo… pero por si acaso están demasiado cansados; os orientamos un poquillo: la matrícula del coche de Marky Mark Wahlberg cambia un instante en el minuto 0:57 del vídeo…

2sbi658 the italian job

… para volver, más tarde, a la matrícula que ostenta durante el resto de la película (más claramente visible en el 1:22)

2saq321 the italian job

Alguno puede que piense a estas alturas que los gazapos solamente suceden ahora, ¿verdad? Este artículo solamente se sustenta gracias al nuevo e idiotizante cine de Hollywood del nuevo milenio. Esto, en los clásicos no pasaba.

Bien. Aquí os dejamos Lolita (1962, Stanley Kubrick), en la que el coche del profesor Humbert Humbert cambia su matrícula no una vez…

2197 lolita… ni dos…

17459 lolita… sino hasta la friolera de tres veces.

ac629 lolitaPara terminar, os queremos dejar con un último gazapo… ¡pero cuidado! Es un spoiler grande de la película Crueles intenciones (1999, Roger Kumble). Si queréis quedar intactos, podéis dejar de leer aquí (no nos enfadaremos). Si la habéis visto (o no os importa), seguid con nosotros solo un poco más.

Porque sí, volvemos a tener la escena en YouTube para comprobar que el taxi que atropella al protagonista tiene la matrícula 3T18 en el minuto 1:12

3t18 crueles intenciones

… para aparecer, tan solo dos segundos después, con un bonito 9X24.

9x24 crueles intencionesAlucinante, ¿no?

7 spoilers de película (revelados por las distribuidoras)

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Uno de los conceptos más rabiosamente actuales de los últimos tiempos (que la RAE aún se empeña en no aceptar) es el del spoiler. Se ha vertebrado un culto en torno al mecanismo de destriparle una película al prójimo, que va desde el socorrido vídeo viral a las sorprendentes camisetas monotemáticas.

Ya comentamos de pasada en nuestro primer artículo cómo se divertían las distribuidoras cambiando el título de las películas norteamericanas que llegaban a nuestras salas. Unos y otros medios especializados en cine escriben de la creatividad al superpoder más (y mejor) que nosotros, que nos ceñiremos única y exclusivamente a los casos en los que un título desveló demasiado del largometraje al que acompaña.

Y pese a que ya existe un muy recomendable artículo que se dedica exclusivamente a este tema, vamos a rescatar (y a añadir) algunas de las títulos más chivatos de la Historia del Cine.

Porque, sí, este título de Roman Polanski puede que sea el más célebre…

… pero no es el único destripado por el distribuidor español, ni mucho menos.

Otro director que también hace doblete es Woody Allen, con una de sus comedias más célebres

… y con su debut como director en solitario, Toma el dinero y corre, rebautizado (o resumido, según se mire) en Argentina como:

El maestro del suspense también ha sufrido en sus carnes el spoiler con el título español de su célebre Vertigo, que adelantaba buena parte de la trama:

Hay una leyenda urbana que afirma que en México titularon Psicosis como ‘La madre era él‘. No hemos encontrado fotos, así que por nuestra parte la historia sigue sin corroborar. Lo que sí hemos hallado es otro curioso spoiler en la retitulación en este mismo país, concretamente de Thelma y Louise:

Por último, hemos querido reseñar La noche del cazador. Para los que no estén versados en el largometraje dirigido por el excelente actor Charles Laughton, resumimos: el protagonista es el malvado reverendo Harry Powell (Robert Mitchum), que va en pos de 10 000 dólares, escondidos nadie-sabe-dónde por un antiguo compañero de celda. Powell seducirá a su esposa, con la que contraerá matrimonio; y  quedará encargado de la tutela de sus dos hijos pequeños. Convencido de que los críos conocen el paradero del dinero, se desencadena un juego entre el gato y el ratón, padre e hijos, lobo y Caperucitas, que les llevará a un sorprendente clímax en el que, para sorpresa del espectador, se revela que el dinero está mucho más cerca de lo que nadie hubiera podido sospechar.

Salvo, tal vez, los espectadores suecos:

Antes de despedirnos, os ahorraremos el paseo hasta Google Translator, por si el cartel resulta poco revelador.

Otro día hablaremos de spoilers en los carteles.

Por qué ‘La noche más oscura’ es la película más sobrevalorada del año

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Mañana viernes, 4 de enero de 2013, se estrena el nuevo trabajo de Kathryn Bigelow tras su cosecha de premios Oscar con En tierra hostil:  Zero Dark Thirty, rebautizada con el siempre proverbial ingenio de nuestros compatriotas distribuidores como La noche más oscura.


Poco podemos saber de la trama a través de la sinopsis en su web oficial. A cualquiera que se le pregunte sobre la película solamente sabrá contestar que es “esa en la que matan a Bin Laden“. Y, sin embargo, tenemos una cantidad notable de críticas especializadas (en inglés), firmadas por expertos reputados en el séptimo arte y publicadas en los medios de comunicación más representativos de Estados Unidos.

Y todos coinciden: La noche más oscura es un 10 sobre 10.

Las cifras en ‘Metacritic’

A un día de su lanzamiento en España, hemos buceado en Metacritic.com, un portal que recoge la nota media de las críticas (reputadas o no) volcadas en Internet. Los resultados son asombrosos: de las 29 críticas ‘serias’ recogidas, hay un consenso de 27 notas positivas (esto es, superior al 6) y tan solo dos bajas (entre 5 y 6).  No hay resultados negativos; por lo que la calificación final asciende a un impresionante 9’4. Mientras tanto, las críticas de los usuarios solamente apuntan a un tibio 6’0, con 7 críticas positivas, 2 bajas y 4 negativas.

Calificaciones reflejadas en Metacritic.com a 3 de enero de 2013

Calificaciones en Metacritic.com a 3 de enero de 2013

Sin embargo, no vamos a entrar a descalificar las opiniones de los usuarios. A estas alturas, sobra remarcar que cada uno es libre de expresarse como buenamente quiere, puede o sabe; en público o en privado, con una labia más desarrollada o más sencilla… pero en ningún caso sin cobrar por ello.

Por otro lado, si desmenuzamos las aportaciones de los críticos serios,  vemos que de las 27 notas positivas antes enumeradas 15 le conceden a la película su puntuación más alta. Muchas de estas calificaciones proceden de los medios de comunicación más contundentes del país. Sin embargo, y aquí llegamos a la verdadera cuestión del post: ¿cuántos hablan realmente de la película?

Una verdad incómoda

Resulta que tenemos una ambiciosa producción de dos horas y cuarenta minutos, y una aplastante mayoría de la crítica norteamericana nos la está vendiendo como si fuera el nuevo Ciudadano Kane. Tal vez tengan razón, podríamos pensar, pero tratemos de pararnos a leer estas alabanzas solo un momento:

Escenas, situaciones, personajes… todo se repite en las distintas críticas. Nadie dice nada nuevo ni intenta diseccionar el largometraje de Bigelow. Rolling Stone vertebra su texto en la fuerza de Jessica Chastain. Entertainment Weekly ronda la escena de las torturas, alaba de nuevo a Chastain y pasa directamente al final. Así podríamos revisar todas las críticas… y seguiríamos sin encontrar en la mayoría de ellas un auténtico análisis de una cinta de tres horas cuya nota media supera el 9 entre todas las páginas que se han dedicado, presuntamente, a exponerla y explicarla.

No es malo ponerle un 10 a una película como La noche más oscura, sobre todo si el crítico así lo siente y además lo justifica apoyándose en valores cinematográficos. Joe Morgenstern, de The Wall Street Journal, así lo hace. Roger Ebert, aunque es más discreto, sigue la misma pauta y apoya la película con un 7,5.  Como en todo, hay excepciones.

Los espectadores no deben sentirse influidos por ninguna de las críticas en torno a la película de Bigelow. Si han visto Días extrañosEn tierra hostil Le llaman Bodhi, sabrán lo que esta directora es capaz de proporcionarles. Pero que tampoco se dejen llevar por las contrapartidas; resulta un tanto fútil indignarse, a estas alturas, por el hecho de que ciertos críticos no se molesten en esgrimir argumentos válidos y se basen solo en su autoridad dentro de la página de su medio. Bastará con que dejemos de leerles.

Al fin y al cabo, aquí en España también se practica el noble arte de criticar una película sin hablar de la película.

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